lunes, septiembre 29, 2008

2000 y pico kilómetros después

Siempre esperamos mas de las cosas de lo que realmente son luego realmente. Este viaje ha sido un poco eso. Esperaba volver enamorado de alguna andaluza de pelo moreno y acento profundo que hiciese que me plantease si hablábamos el mismo idioma, esperaba volver con una nueva iniciativa que me impulsase a llevar algunos cambios en mi vida, esperaba volver con unas lentes que cambiasen un poco mi perspectiva del mundo.

Y pese a que algunas cosas ni las he visto, otras si me han servido un poco mas para mi beneficio. Tirarse en una playa de arena fina mirando el horizonte sin preocupación alguna mientras el Sol se esconde en el horizonte dibujando un cielo de rojos y naranjas, con el mar como banda sonora es muy útil para reflexionar. Pero bueno, paremos ya que este no quiero que sea el post sobre mis reflexiones…
Salí Madrid con el entusiasmo de alguien que no sabe a donde va. Cuando el destino es la costa andaluza y la idea es improvisar, todo es posible y la mente se entretiene en un inocente juego, soñar.

Llegamos a nuestro primer destino el sábado, yo no tenía ni idea de donde era. Llegamos por la tarde al resort más pijo de todo Cádiz, Costa Ballena. Un pueblecito lleno de chales de lujo que a partir de septiembre esta vació y cuando sigo vació es que en un noche paseando te cruzas con tres parejas (cosa que me revienta, parejitas súper felices por todos lados), los garitos estaban con nosotros dos y la camarera dentro y la noche era tan silenciosa como lo puede ser el desierto.

Tanta tranquilidad da tiempo para hacer mucho el imbecil, tanto que aprendi a volar fruto de post en mi recuerdo.

Pero claro, la playa de una ciudad de pijos es acojonante, poca arena seca, mucha arena húmeda donde construir increíbles castillos, zonas en las que los árboles dan sombra y olas de dos metros con las que jugar. Y el hotel…alguna vez te has levantado de la cama y has podido decir que en vez de darte una ducha te has ido al yakusi o como quiera que se llame, yo si

Así que aunque el sitio me pega poco, la verdad es que no me puedo quejar. Y claro esta que cuando vas con un adicto a la conducción no vas a estarte quieto en un sitio y así visitamos Rota, Chipiona y Cádiz. Y en nuestra estancia en Cádiz pudimos encontrarnos algunas cosillas que gracias a mi N73 pude acpturar:


Después de 4 días allí salimos camino a Torremolinos con ciertas discrepancias y es que lo que en un principio iba a ser un viaje improvisado se convirtió en un viaje hotelero a traición, pero puesto que mi venganza ya esta servida no veo la necesidad de darle mas vueltas al asunto.

El viaje a Torremolinos fue un Stop and Go, parada fugaz en Gibraltar para comprar tabaco y poder comerme un Whoper y una Doble Cheese Bacón como Dios manda. Eso si, alli en Gibraltar pude descubrir el oscuro pasado de Santiago Segura.

En Torremolinos nos esperaba una noche en uno de los de los hoteles más baratitos de la ciudad. Torremolinos no me gusta nada de nada, no se la recomiendo a nadie. Puede que en Agosto sea algo mejor, pero en la tercera semana de septiembre para mi Torremolinos fue mi infierno personal. No me gustaba lo mas mínimo como me miraba la gente, todo me parecía cutre hasta limites insospechados, puede que los bingos cutres de Paco y el cansancio del coche ayudaran a ello. Así que yo ni Salí esa noche y desde la terraza me dedique a fumar observando la ciudad. Putas en todas las calles, gente corriendo detrás de gente y la policía en la puerta del hotel recomendando cerrar las puertas por los atracos…

Salimos todo lo temprano que se puede salir del Hotel y nos despedimos de la recepcionista suiza con acento andaluz. Nos esperaba un Hotel mas en Almuñecar y eso me calmaba un poco mas, Granada tiene algo que hace que mi pulso se calme.

Y con algo mas de marcha nocturna allí tuvimos algo mas de vida social, Paquito ligando en calzoncillos desde la terraza del Hotel con una pobre muchacha a la que se le había roto la moto, echándonos fotos imitando a unas granainas con las que acabamos tonteando… pero nada al fin y al cabo.

Comer pescadito en un pueblo repleto de pescadores nocturnos es increíble y si es en la provincia de las tapas… Con poco mas de 3€ te podías llegar a hinchar de salmonetes, boquerones, cocos, almejas y se notaba la frescura, esas cosas nunca llegan a Madrid.

Nos dio por ir a Granada, una de las ciudades que mas me gustan del mundo y como fruto de la casualidad fuimos en el sábado que llegan todos los estudiantes. Con decir que a la hora de aparcar el coche ya íbamos pedo y no desentonábamos con la gran mayoría de la gente se dice todo. Gracias a Jajavi y Txony ya sabíamos bien donde debíamos ir.

Y la Pervane, con sus siete plantas nos sirvió para parar lo que hubiese sito regresar a Almuñecar con un gran pedo. Pero la cachimba de fresa que nos ventilamos entre los dos nos dio uno de los dolores de cabeza más grandes jamás contado. Y así regresamos, cansados, esquivando los controles de la Guardia Civil por si nos requisaban los recuerdos que traíamos de Granada.

Y poco más, el último día fue más un tocamiento de huevos que otra cosa, de la playa a la piscina, luego al bar y regreso a una playa de la que éramos dueños. La noche iluminada por rayos que mojaron levemente el suelo y una playa repleta de los led´s de las cañas de los pescadores.

Y al día siguiente levantarse y regresar... se acabaron las vacaciones en la playa.

Un abrazo gente.

2 comentarios:

Max Birrax dijo...

Juer, ¡y te quejarás! Menudo paseo... Por cierto, la maquinita esa que pone OCB, ¿de qué es? :D

¡Un abrazo!

Mon´s dijo...

Eso fue lo que mas me extraño. Que hace una espendedora de Papel de Liar entre condones, anillos bibradores y tangas comestibles.

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario, ayuda mucho y siempre es un buena motivacion. Si no eres de blogger y tienes algun Blog dejame alguna direccion para poder contestar.
Cualquier cosa mas en TooMuchfreakforyou@gmail.com